La importancia de la actividad productiva

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Diferentes ensayos, estudios, análisis y reportajes nacionales e internacionales han tocado el tema del necesario desarrollo de bienestar en los países, todos ellos coinciden en que la impresionante generación de riqueza que se ha creado en los últimos 30 años ha generado una enorme desigualdad en las sociedades.

Este modelo es insostenible, injusto y debe cambiar. Deben trabajar en conjunto el gobierno con los sectores productivos, sindicatos, sociólogos, economistas, academia, etcétera; a fin de diseñar las diferentes medidas que generen la creación de bienestar en la población, que sea de forma sustentable y creciente.

Las condiciones necesarias para medir el bienestar son:

Alimentación, salud, educación, vivienda, trabajo, transporte y recreación.

Por parte del gobierno, el establecer políticas redistributivas eficientes y medibles, orientadas a apoyar a los sectores más vulnerables de la sociedad, pero con la finalidad de que cada año sean menos los beneficiarios de dichas políticas y más los que logran generar con su actividad el bienestar para ellos y sus familias.

Hay dos temas esenciales para medir el bienestar y que como país debemos lograr: sistema universal de salud eficiente y educación de calidad, con dinero manejado adecuadamente, sin corrupción y con rendición de cuentas tanto en el gasto como en los resultados.

Cuando los ciudadanos se dejen de preocupar por los gastos en estos dos rubros habremos logrado una parte muy importante del bienestar que buscamos; estos dos conceptos sí deben de ser una constante en el presupuesto de egresos del gobierno, incluso el incrementar año con año los recursos que destinamos a los mismos (no olvidemos que el gobierno es el administrador de los impuestos que pagamos todos).

Una vez cubiertos, con el trabajo de cada uno se logra tener los otros.

Las empresas o sectores productivos deben de replantear el modelo de negocios a fin de considerar a los trabajadores, clientes y comunidades donde operan, como “stakeholders” de las mismas, ofreciendo productos de calidad, de forma oportuna y a precio de mercado.

No es posible el esperar que limiten las utilidades que generan, pero sí el que encuentren la forma de tener un impacto social positivo con su operación.

Al hacer esto, el impacto en las comunidades de los programas de gobierno y la nueva visión de las empresas, habrá más dinero fluyendo en la economía y consumiendo productos y servicios de las empresas, se genera una sinergia positiva y un mayor bienestar.

De igual forma el sector financiero, desde el gobierno a través de la banca de desarrollo junto con la iniciativa privada; el apoyar decididamente y con especial enfoque la actividad productiva desde la micro, pequeña y mediana empresa, diseñando productos y servicios financieros que promuevan la inclusión financiera, que permitan a las empresas realizar inversiones en activos productivos, materias primas, mejorar su productividad, etcétera.

También apoyar a los clientes de las empresas a fin de poder contar con los medios para adquirir los productos y que se genere la venta de estos.

Debemos tener muy claro que los recursos que el gobierno tiene a su disposición provienen de los impuestos generados mediante la actividad productiva y/o de deuda; en lo personal creo que se requiere una profunda reforma fiscal que permita al gobierno tener más recursos pero con una planta productiva mas eficiente.

Con el actual nivel de relación deuda vs PIB que ronda el 46%, el gobierno tiene margen para adquirir más deuda aunque no mucha, de forma planeada y destinada a la inversión en infraestructura, lo que genera ingresos en las zonas donde se invierten los recursos, facilitan la actividad productiva y la productividad.

No es viable pensar que con deuda y programas de redistribución se puede lograr un movimiento importante y sostenido en el mediano y largo plazo, de personas en clase socioeconómica baja a la clase media, lo que implica en sí el haber logrado bienestar en las familias.

México tiene todo para ser una potencia económica en el tiempo, y solo se logrará expandiendo el tamaño de la economía, contando con más empresas de todos los tamaños y una visión más social de las mismas. Incentivando la actividad productiva se puede lograr.

Los sindicatos, y más ahora con la nueva reforma laboral, deben de asumir una visión auténtica de vigilar por los derechos de los trabajadores y sus ingresos por sueldo y prestaciones, fomentando la productividad de las empresas, no pretender asfixiar la rentabilidad de su fuente de trabajo, ya que sería contraproducente.

Henry Ford decía, y con mucha razón, que “el sueldo de los trabajadores debe ser pagado por la venta de productos y servicios de las empresas, no con el capital de los socios de las mismas”.

Los sociólogos, economistas y académicos aportan su conocimiento y experiencia a fin de apoyar de forma eficiente al diseño de estos cambios, de los programas de gobierno, de los sectores productivos y sindicatos.